MARCELA PERALES
19 de junio de 2017 / 08:18 a.m.

MONTERREY._ En una plática de sobremesa Luis Othón y su hermana planearon la creación de una empresa dedicada a la venta de calcetines.

El joven de 28 años dice que en un principio era un sueño que veían alcanzable.

Querían iniciar su negocio con un inventario de 12 mil pares de calcetines que requerían un inversión de 700 mil pesos, que no tenía.

“Arrancamos el proyecto con la idea de hacer una empresa que pudiera ofrecer calcetines que no habíamos encontrado nosotros en el mercado. Nosotros en un momento inicio vamos a tener un inventario grande para poder abastecer N número de tiendas y distribuidores y realmente nos dimos cuenta que era un plan un tanto ambicioso”

Su compañía lleva por nombre “Bonpair”. Este mismo sueño es el que viven muchos empresario que inician su “Startup”, tipo de compañías emergentes cuya creación parece fácil, pero que de no observar realidades, terminan en el fracaso.

"Nosotros en un momento de inicio dijimos vamos a tener un inventario grande para poder abastecer N número de tiendas y distribuidores y realmente nos dimos cuenta que era un plan un tanto ambicioso.

Tener un plan y decirle a esta persona que te va a apoyar con el recurso, decirle con tu dinero vamos a hacer esto, en ciertas etapas, con ciertos procesos… nosotros no lo teníamos”.

Finalmente inició su negocio con un plan estratégico, el 10 por ciento de la inversión prevista y un inventario de 2 mil pares.

Se dio cuenta que era así como las cosas iban a funcionar.

“A lo mejor es una meta más alcanzable, no hay demasiado riesgo y empezamos a probar en el mercado, si le gusta a la gente, que es lo que más le gusta, empezamos a ver el precio, cómo reacciona la gente y la venta. Resultó que a los siete meses se vendieron casi el 80, 90 por ciento de los 2 mil pares, le dimos una segunda colección un poco más grande y ha crecido exponencialmente la marca”

Alejandro Basave, Director General de Komenko, empresa dedicada a la asesoría legal para PyMes, señala que este fenómeno es conocido como el “Valle de la Muerte”.

“Le dicen el Valle de la Muerte de las startup. Significa que algo está pasando que dentro de los dos años de haber iniciado la empresa, tiene que cerrar operaciones”

Al tomar una buena decisión Luis no se vio obligado a cerrar su empresa, sin embargo, la falta de planeación financiera es el motivo principal del cierre de compañías en México.

La firma Komenko dedicada a dar asesoría legal a Pequeñas y Medianas Empresas, señala que el romanticismo del humano hacia sus sueños también es otro factor que impide ver realidades. A esto se le suma la generación Millennial, que ha olvidado el esfuerzo de años que tiene hacerse para lograr el éxito.

“Estás enamorado con tu idea, sabes que es un buen negocio, te atrae, te gusta, estás convencido de que a la gente le va a gustar. Tienes que saber ver más allá de tu idea y de tu sueño para poderlo aplicar métricas tangibles que tu negocio debe proyectar, generar, respetar, la austeridad que al principio todo negocio debe de tener”, explicó Luis Donaldo Colosio Riojas, Director de Finanzas.

Información proporcionada por Komenko indica que aunque Nuevo León ocupa el tercer lugar en creación de empresas, a nivel nacional, el 73 por ciento de las startups cierra al segundo año de operaciones.

De estas, el 63 por ciento lo hace por falta de recursos y el 47 por ciento por falta de indicadores.

Otro motivo común del fracaso de las empresas es la falta de protección legal.

mmr